El FMI y el BM son dos grandes organismos multilaterales de crédito que se ven muy ligadas a los intereses norteamericanos. Este estudio estudia la influencia que genera los EEUU sobre las políticas de estas instituciones y la elección de los países designados para préstamos. Este estudio se basa en 4 parámetros : Estructura financiera, uso de recursos, Staffing y administración y las estructuras formales y el poder de voto.
Como conclusión el autor dice que estas instituciones tienen influencia de los EEUU, pero no se puede decir que son formalmente “controladas” por los EEUU ya que son muy efectivos en asegurarse una audiencia y algo de acción dentro del FMI y BM, pero sus resultados no siempre son coherentes con el juego de intereses de los EEUU.
Las instituciones de crédito tienen una relación cercana con los EEUU y por lo tanto tienen una tensión intrínseca por un lado por mantener contento a su más poderoso poder político y al mismo tiempo mantener una independencia y credibilidad.
Para estudiar la influencia de los EEUU primero comienza analizando las estructuras formales e informales del poder en las instituciones y pone su conceptualización básica.
Se refiere a “Influencia” a la capacidad de un actor para modificar el comportamiento de otro.
Dominio: La influencia de un actor sobre todos los demás en un sistema o régimen.
Independencia: Un actor u organización que no está sujeto presiones externas.
Autonomía relativa: El punto hasta el cuál se puede decir que una organización no está dominada por los miembros más poderosos.
La influencia la estudia desde los siguientes puntos: 1) Cómo se financia?, 2) Cómo se destina el uso de recursos?, 3) Staffing y administración, 4) La influencia en la votación.
Los EEUU tienen una gran influencia en el proceso de votación en l junta ejecutiva, 17.33% en el FMI y 16,52% del BM, eso es suficiente para ser el único país con capacidad de veto ya que se necesita un 85% para aprobar.
La influencia de los EEUU se hace mayor de acuerdo a las necesidades de expansión económica de los organismos y en eso tiene mucha influencia el congreso de los EEUU.
También se hace un estudio histórico para probar la tesis de que los países que están alineados o se realinean con los EEUU tienen más chances de recibir créditos de estos órganos.
Finalmente en el proceso de selección de personal la mayoría eran de países de habla inglesa y que tengan la aprobación de EEUU o de Europa del Oeste
Palabras claves: FMI, BM, EEUU, crédito, influencia, hegemonía, independencia, alineación.
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Wednesday, January 23, 2008
Said, Edward, Cultura e Imperialismo, Anagrama, Barcelona, 1996, Caps. 1 y 2, pp.35 – 298
La lectura de la historia y las relaciones tienen amplísimos círculos de ciencias a su alrededor, una de esas el arte, en este caso, la lectura del arte como método para afianzar el imperialismo.
Said, nos lleva atrás en un reencuentro histórico con el arte y la literatura y como estos elementos sirvieron de gran ayuda para implementar un sistema imperial donde existía una simbiosis entre arte y colonización, ninguno existía sin el otro.
Nos relata básicamente las experiencias de colonización de Inglaterra y Francia en sus colonias ultramarinas y como su autoridad imperial se fue justificando con las obras de los literatos, poetas, científicos, pintores, músicos, etc. Ellos justificaban la colonización por la superioridad racial y la necesidad de que existan dominados y dominantes, crenado razones por la que el imperio se pueda expandir sin necesidad del uso de la violencia o la guerra, sino por la aceptación en un proceso de imposición cultural que favorezca el proceso colonizador. El autor pasa a describir varias novelas donde se demuestra la influencia del medio al autor o del autor a su medio y pone ejemplos como el de Rudyard Kipling, Antonio Gramsci, Shakespeare, Naipaul, Williams, Stuart Mill, Jane Austen entre otros.
Palabras clave: Sociedad, literatura, arte, imperio, hegemonía, cultura, colonización, independencia.
Said, nos lleva atrás en un reencuentro histórico con el arte y la literatura y como estos elementos sirvieron de gran ayuda para implementar un sistema imperial donde existía una simbiosis entre arte y colonización, ninguno existía sin el otro.
Nos relata básicamente las experiencias de colonización de Inglaterra y Francia en sus colonias ultramarinas y como su autoridad imperial se fue justificando con las obras de los literatos, poetas, científicos, pintores, músicos, etc. Ellos justificaban la colonización por la superioridad racial y la necesidad de que existan dominados y dominantes, crenado razones por la que el imperio se pueda expandir sin necesidad del uso de la violencia o la guerra, sino por la aceptación en un proceso de imposición cultural que favorezca el proceso colonizador. El autor pasa a describir varias novelas donde se demuestra la influencia del medio al autor o del autor a su medio y pone ejemplos como el de Rudyard Kipling, Antonio Gramsci, Shakespeare, Naipaul, Williams, Stuart Mill, Jane Austen entre otros.
Palabras clave: Sociedad, literatura, arte, imperio, hegemonía, cultura, colonización, independencia.
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Kissinger, Henry, Diplomacia, Ediciones B, Grupo Z, España, 1996, pp. 103-171
Kissinger nos muestra las diferencias de Bismarck con Napoleón III y su búsqueda de la raison d’etat vs. La Realpolitik que terminó en el desarrollo de la potencia más fuerte de Europa, Alemania.
La determinación de dos líderes de Francia y Alemania donde Bismarck aprovechó su habilidad para observar a largo plazo que era bueno para la expansión del imperio Alemán, mientras que Napoleón III tenía muchas ideas pero no la valentía para cumplirlas además de decisiones erradas hicieron que Francia se aislara y redujera su influencia mundial.
Otto von Bismarck ascendió como emperador alemán y utilizó una nueva versión de Richelieu, ahora la Realpolitik que funcionara al interés del estado alemán, antes que las visiones morales o dogmáticas de los conservadores.
Bismarck se caracterizo por la moderación y no quiso extender sus fronteras más allá del “interés nacional” pero ganándose un enemigo en Francia con el tema de Alsacia-Lorena. Al mismo tiempo en Inglaterra un hombre de ideas similares a Bismarck surgió, Disraeli. Con el crecimiento del poderío alemán, vino también la imposibilidad de mantenerse en la postura prusiana de no pactar con nadie, porque muchos países recelaban el poder de Alemania y las alianzas estaban prestas para impedir la hegemonía alemana.
Un nuevo participante se volvió un jugador clave, Rusia.
Entre Austria, Rusia y Alemania se hizo un tratado para evitar poderes hegemónicos en Europa, pero se volvía insostenible para Bismarck mantener este acuerdo por las tensiones originadas por los Balcanes las costas del Mar Negro y Egipto amenazadas por el expansionismo ruso y los Balcanes por las pretensiones territoriales austriacas.
Además que la presión pública comenzaba a jugar una parte importante en los gobiernos y mantener la estabilidad se volvía cada vez más complicado y se tuvieron que hacer tratados secretos para evitar la hegemonía rusa, alemana o austriaca.
La aparición del ministro Gladstone de Inglaterra trajo una nueva época de moralidad Estatal que rompía con la política de Disraeli y en Alemania el legado de Bismarck fue la creación de un Estado sin instituciones que dependía de un líder fuerte y discreto que hizo que se supla esa personalidad fuerte por una milicia fuerte y trajo las consecuencias de las guerras mundiales.
Palabras clave: Richelieu, Bismarck, Disraeli, Napoleón III, Congreso de Viena, Realpolitik, hegemonía, balance
La determinación de dos líderes de Francia y Alemania donde Bismarck aprovechó su habilidad para observar a largo plazo que era bueno para la expansión del imperio Alemán, mientras que Napoleón III tenía muchas ideas pero no la valentía para cumplirlas además de decisiones erradas hicieron que Francia se aislara y redujera su influencia mundial.
Otto von Bismarck ascendió como emperador alemán y utilizó una nueva versión de Richelieu, ahora la Realpolitik que funcionara al interés del estado alemán, antes que las visiones morales o dogmáticas de los conservadores.
Bismarck se caracterizo por la moderación y no quiso extender sus fronteras más allá del “interés nacional” pero ganándose un enemigo en Francia con el tema de Alsacia-Lorena. Al mismo tiempo en Inglaterra un hombre de ideas similares a Bismarck surgió, Disraeli. Con el crecimiento del poderío alemán, vino también la imposibilidad de mantenerse en la postura prusiana de no pactar con nadie, porque muchos países recelaban el poder de Alemania y las alianzas estaban prestas para impedir la hegemonía alemana.
Un nuevo participante se volvió un jugador clave, Rusia.
Entre Austria, Rusia y Alemania se hizo un tratado para evitar poderes hegemónicos en Europa, pero se volvía insostenible para Bismarck mantener este acuerdo por las tensiones originadas por los Balcanes las costas del Mar Negro y Egipto amenazadas por el expansionismo ruso y los Balcanes por las pretensiones territoriales austriacas.
Además que la presión pública comenzaba a jugar una parte importante en los gobiernos y mantener la estabilidad se volvía cada vez más complicado y se tuvieron que hacer tratados secretos para evitar la hegemonía rusa, alemana o austriaca.
La aparición del ministro Gladstone de Inglaterra trajo una nueva época de moralidad Estatal que rompía con la política de Disraeli y en Alemania el legado de Bismarck fue la creación de un Estado sin instituciones que dependía de un líder fuerte y discreto que hizo que se supla esa personalidad fuerte por una milicia fuerte y trajo las consecuencias de las guerras mundiales.
Palabras clave: Richelieu, Bismarck, Disraeli, Napoleón III, Congreso de Viena, Realpolitik, hegemonía, balance
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KISSINGER, Henry, Diplomacia, Ediciones B, Grupo Z, España, 1996, Cap. 3 , pp. 53-75
Kissinger describe el sistema de balances anti-hegemónicos de Europa del siglo XVII relievando a Richelieu, Guillermo de Orange y Pitt como referentes de este.
Mediante un recuento histórico de la situación religiosa y política partiendo de la separación del Sacro Imperio Romano con la iglesia y las luchas del protestantismo de Calvin y Lutero nos muestra una visión individual de costo-beneficio frente a posiciones de una supuesta superioridad de un sistema europeo de balances para el bien común y más bien nos enseña a los mayores transformadores del sistema internacional, como Richelieu con su “raison d’état” ante la moralidad intransigente de los Habsburgo hizo que por medio de técnicas políticas de orden maquiavélicas, Francia se haya convertido en uno de los poderes más fuertes de Europa por varios siglos poniendo la razón de Estado por sobre todas las cosas. La misma razón de Estado que funcionó para Richelieu, no sirvió para Luis XIV, en un contexto menos dogmático, le perjudicó al tener una ambición desmedida por conquistar más territorio e hizo que se forme una coalición anti-hegemónica francesa y cree un nuevo sistema de balances.
Después de una serie de guerras de secesión en esa anarquía en búsqueda de acrecentar el poder se configuraba sin tratar de conseguir un principio superior internacional el balance de poderes, por la imposibilidad de que algún Estado se imponga sobre otro.
El autor nos refiere que Inglaterra en búsqueda de su propia protección como pequeña isla, buscaba aliarse con los enemigos de las grandes potencias para hacer un balance que les favorezca. Nos enseña ejemplos como el de Guillermo de Orange, los partidos políticos británicos o Pitt donde el autor busca desmentir varias posiciones de intelectuales de esa época que mencionaban a la búsqueda del balance como un fin superior de los Estados, mientras aquí, Kissinger, nos demuestra que ese balance salía del caos, no era planeado, sino que es una respuesta egoísta de los Estados bloqueándose entre sí para evitar una hegemonía de Estados.
Palabras clave:
Hegemonía, Richelieu, Guillermo de Orange, Pitt, balance, “raison d’état”, protestantismo, imperialismo, Maquiavelo, Habsburgo, Luis XIV, Francia, Inglaterra, Federico el grande, coalición, pragmatismo, poder.
Mediante un recuento histórico de la situación religiosa y política partiendo de la separación del Sacro Imperio Romano con la iglesia y las luchas del protestantismo de Calvin y Lutero nos muestra una visión individual de costo-beneficio frente a posiciones de una supuesta superioridad de un sistema europeo de balances para el bien común y más bien nos enseña a los mayores transformadores del sistema internacional, como Richelieu con su “raison d’état” ante la moralidad intransigente de los Habsburgo hizo que por medio de técnicas políticas de orden maquiavélicas, Francia se haya convertido en uno de los poderes más fuertes de Europa por varios siglos poniendo la razón de Estado por sobre todas las cosas. La misma razón de Estado que funcionó para Richelieu, no sirvió para Luis XIV, en un contexto menos dogmático, le perjudicó al tener una ambición desmedida por conquistar más territorio e hizo que se forme una coalición anti-hegemónica francesa y cree un nuevo sistema de balances.
Después de una serie de guerras de secesión en esa anarquía en búsqueda de acrecentar el poder se configuraba sin tratar de conseguir un principio superior internacional el balance de poderes, por la imposibilidad de que algún Estado se imponga sobre otro.
El autor nos refiere que Inglaterra en búsqueda de su propia protección como pequeña isla, buscaba aliarse con los enemigos de las grandes potencias para hacer un balance que les favorezca. Nos enseña ejemplos como el de Guillermo de Orange, los partidos políticos británicos o Pitt donde el autor busca desmentir varias posiciones de intelectuales de esa época que mencionaban a la búsqueda del balance como un fin superior de los Estados, mientras aquí, Kissinger, nos demuestra que ese balance salía del caos, no era planeado, sino que es una respuesta egoísta de los Estados bloqueándose entre sí para evitar una hegemonía de Estados.
Palabras clave:
Hegemonía, Richelieu, Guillermo de Orange, Pitt, balance, “raison d’état”, protestantismo, imperialismo, Maquiavelo, Habsburgo, Luis XIV, Francia, Inglaterra, Federico el grande, coalición, pragmatismo, poder.
WATSON, Adam, The Evolution of International Society
El autor nos demuestra la consolidación de Europa como una gran comunidad desde el renacimiento hasta el siglo XVIII y todos los procesos históricos, religiosos, militares, culturales y sociales que se dieron para llegar a ese nivel de colectividad. Para explicar estos procesos el autor se remonta a la historia del renacimiento y la visión del “stato” versus los conglomerados de principazgos donde no existía una autoridad general y por tanto no había un sistema de leyes que genere orden. De esta necesidad de orden vs. caos, los Habsburgo y el imperio Otomano buscan expandirse, pero las ideas reformistas de Lutero y Calvin provocan corridas migratorias y un empoderamiento de otros monarcas como en Holanda, Bélgica, Francia, etc.
En la guerra de los treinta años, los suecos se beneficiaron de alianzas con los franceses y polacos y se dieron cuenta de la necesidad de colaborar para evitar la destrucción de Europa. El autor nos rememora que en 1648 se firma el tratado de Westfalia donde se reconocen entre sí, Estados como soberanos. En una lucha por romper la hegemonía de Francia, se firma el tratado de Utrecht para crear un equilibrio en las fuerzas. Para el siglo XVIII Francia, Rusia, Austria, Prusia y Bretaña-Hanover eran las mayores potencias de Europa por lo que no había una hegemonía y se creaba un balance de poder entre ellos. Según el autor, para que exista este balance anti-hegemónico se necesitaba de leyes internacionales, legitimidad, diálogo diplomático continuo y guerra limitada como último recurso. Toda esta cadena de sucesos generó un respeto por el balance de poderes, la independencia de los Estados, el respeto por el orden internacional establecido y muchas de esas ideas se han permeado hasta la actualidad.
Palabras claves: Habsburgo, Westfalia, Utrecht, hegemonía, balance, renacimiento, Europa, statos, Calvin, Lutero, Otomano, contrarreforma, cristianismo, tratados, Commonwealth, soberanía, diplomacia, Francia, España, Rusia, Bélgica, legitimidad, derecho internacional.
En la guerra de los treinta años, los suecos se beneficiaron de alianzas con los franceses y polacos y se dieron cuenta de la necesidad de colaborar para evitar la destrucción de Europa. El autor nos rememora que en 1648 se firma el tratado de Westfalia donde se reconocen entre sí, Estados como soberanos. En una lucha por romper la hegemonía de Francia, se firma el tratado de Utrecht para crear un equilibrio en las fuerzas. Para el siglo XVIII Francia, Rusia, Austria, Prusia y Bretaña-Hanover eran las mayores potencias de Europa por lo que no había una hegemonía y se creaba un balance de poder entre ellos. Según el autor, para que exista este balance anti-hegemónico se necesitaba de leyes internacionales, legitimidad, diálogo diplomático continuo y guerra limitada como último recurso. Toda esta cadena de sucesos generó un respeto por el balance de poderes, la independencia de los Estados, el respeto por el orden internacional establecido y muchas de esas ideas se han permeado hasta la actualidad.
Palabras claves: Habsburgo, Westfalia, Utrecht, hegemonía, balance, renacimiento, Europa, statos, Calvin, Lutero, Otomano, contrarreforma, cristianismo, tratados, Commonwealth, soberanía, diplomacia, Francia, España, Rusia, Bélgica, legitimidad, derecho internacional.
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Utrecht,
Westfalia
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